31 de agosto de 2015

ÍNDIGO ADULTO

Los  niños de aura azul han crecido dando paso al surgimiento de adultos muy especiales, que por desconocimiento no logran comprenderse a sí mismos ni menos adaptarse al sistema. 

¿Perteneces a este grupo? 

En las últimas décadas hemos escuchado hablar de los niños índigo, cuyos nacimientos aumentaron en número hace más de 20 años. 

Una especie de “raza” cuya misión es luchar contra el sistema establecido.

 “Se les denomina índigo porque su aura contiene una gran cantidad de color azul índigo, el color de la intuición y la espiritualidad.

 Después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos, aumentó su número en los años 70 y se hizo un fenómeno más masivo en los años 80”, explica la sicóloga Esther Morales León, quien es miembro del equipo de Niños Indigo de Chile. 

Pues bien, a estas alturas muchos de los pequeños ya se instalaron en la vida adulta, la mayoría sin siquiera saber si pertenecen a este grupo y, por consiguiente, sin llegar a entenderse. 

Un tema que para ellos resulta clave. 

“Su tarea es aceptarse, valorizarse y encontrar su particular misión en la vida, haciendo uso de todos los talentos que tienen y de su elevado nivel de conciencia, para ser un real aporte a la evolución planetaria”, plantea la experta, quien nos ayuda a dilucidar qué adultos se ajustan a estas características. 

Idealistas, perceptivos, rebeldes… 

El adulto índigo se caracteriza por: No encaja: 

El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira. 

Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros. 

Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo.

 Ha tenido experiencias psíquicas: 

Nos referimos a premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces. 

Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, tienen amigos imaginarios, ver elementales, ángeles, seres desencarnados, etcétera. 

Ligados a lo espiritual: 

Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad, grupos y libros de autoayuda. 

Quieren mejorar el mundo:Siente un ardiente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino. 

Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal. 

En la infancia…: 

Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario. Creativo: 

Aprende de manera reflexiva y no repetitiva cosas diferentes, pero cuando tiene suficiente conocimiento, los dejan por aburrimiento. 

No comulga con el sistema escolar actual, es rebelde a las normas y estructuras, tiene dificultades con la disciplina y la autoridad, no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones. 

Hipersensible:Poseen una gran sensibilidad por la naturaleza, y mucha conexión de tipo espiritual, probablemente se le diagnosticó como niño con síndrome de déficit atencional con y sin hiperactividad. 

No a la mentira: 

Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditiva y kinésicamente, se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven. 

Wendy Chapman, la experta norteamericana autora de varios libros relativos al tema, aporta otros detalles, basándose en sus investigaciones.

 Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas. 

Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo. 

Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivo y obligatorio de la escuela. 

Eran rebeldes en la escuela en cuanto a que se negaban a hacer la tarea y rechazaban la autoridad de maestros o querían realmente rebelarse pero no se atrevían, generalmente debido a presión de los padres. 

Es posible que hayan experimentado depresión existencial temprana y sentimientos de impotencia. 

Estos últimos pueden haber ido de tristeza a desesperación total. Sentimientos suicidas durante la secundaria o antes no son inusuales en el índigo adulto. 

Tienen dificultades en empleos dedicados al servicio. 

Los índigos se resisten ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico. 

Prefieren esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solos. 

Pueden ser extremadamente sensibles en lo emocional, incluso llorando ante el menor motivo (sin protección). 

O pueden ser lo opuesto y no mostrar ninguna expresión de emoción (protección completa). 

Sienten frustración o rechazo hacia el tradicional “sueño americano” (trabajar 8 horas, matrimonio, 2,5 hijos, casa con cerco blanco, etcétera). 

Tuvieron pocos o ningún modelo índigo a imitar. 

Pueden ser sensibles a la electricidad: relojes no funcionan o lámparas se apagan cuando caminan por debajo de ellas, equipos eléctricos funcionan mal o se queman lamparitas. 

Son muy expresivos sexualmente o pueden rechazar la sexualidad por aburrimiento o con la intención de lograr una conexión espiritual más elevada. 

Pueden explorar tipos alternativos de sexualidad.

 Buscan el significado de sus vidas y comprensión del mundo.

 Cómo vivir como un índigo 

En medio de un mundo que no los entiende y al ser criados por padres que no saben cómo tratarlos -que confunden su forma de ser con hiperactividad o inadaptación al sistema-, las potencialidades de los índigos se ven algo transgredidas. 

“En general las características se mantienen toda la vida, sin embargo, las condiciones paranormales se van perdiendo por efectos de una educación muy racional o porque la persona teme ser incomprendida o malinterpretada”, plantea Morales. 

Tanto para los padres de un niño índigo como para quienes lo son, vale la pena entender que desde pequeños se les debe escuchar, valorar y respetar, nunca forzarlos a hacer cosas que no quieren. 

“Se deben negociar las normas, ponerlos en colegios donde se les permita desarrollar su individualidad, facilitarles libros de acuerdo a su área de interés, darles alimentos y bebidas naturales”. 

En vez de medicarlos para solucionar “problemas” con ellos, como es muy común, hay que optar por medidas que se ajusten a su esencia. 

“Responden excelentemente a las terapias energéticas, a los remedios naturales, la homeopatía y les hacen muy bien los alimentos y bebidas naturales, sin aditivos químicos, colorantes y azúcares. 

Se benefician del contacto con la naturaleza y prácticas como el yoga, tai chi y les encanta el reiki”. 

Hay un aspecto clave “si un índigo encuentra el equilibrio, puede convertirse en un individuo muy fuerte, sano y feliz”. 

NIÑOS INDIGOS Y CRISTAL ESTOS NIÑOS SON SERES DE LUZ QUE VIENEN POR AMOR A MANIFESTAR LA LUZ Y SU MISION PARA AYUDARNOS A EVOLUCIONAR . 

SERES CASI ANGELES EN MISION DE PAZ , QUE ABREN SU CORAZON PARA DESPOJAR A LA HUMANIDAD DEL DOLOR Y EL OLVIDO DE SENTIRSE ALEJADOS DEL PADRE. 

AMOR INCONDICIONAL QUE DESBORDAN PARA IRRADIAR POR EL MISMO UNIVERSO. EMBAJADORES DE UNA NUEVA TIERRA QUE EXPRESAN SUS GANAS DE VIVIR EN PAZ , AMOR Y UNIDAD...

23 de agosto de 2015

RECUERDA QUIÉN ERES

Recuerda quién eres y florece libre 

Ha llegado el instante perfecto para convertirnos en lo que somos, desde nuestra esencia florece la verdad de lo que hemos venido a ser, desplegando toda nuestra sabiduría natural, prestando atención a lo que realmente es importante, transcendiendo nuestro propósito, dejando que nuestro Ser florezca en libertad.

Si no atiendes tu propio crecimiento interior y cultivas tus dones y potencialidades, no llegarás a ser libre, serás un esclavo al servicio del sistema, porque no estarás sintonizando con tu verdadera esencia, estarás permitiendo que las influencias externas controlen en lo que te has de convertir, y eso nunca permitirá que te conviertas en lo que has venido a Ser, aquello que el mundo necesita y que es parte de la Unidad del Cosmos.

Lo que tú puedes aportar nadie más lo puede sustituir. Es nuestra responsabilidad saber quiénes somos y a qué hemos venido, la libre voluntad es una herramienta de doble filo, por un lado tenemos al ego, el competir, el tener, el yo, el miedo, la mentira, la inconsciencia y por otro lado tenemos al Ser, que no se compara, que busca la verdad, que esparce amor, que sabe que todos somos Uno, esta es la verdadera elección que tenemos que plantearnos en este momento. Tomar esta decisión influirá de manera directa en como vamos a impactar con nuestra presencia en el orden cósmico y si vamos a saber perdurar en cada aquí y ahora futuro.

Presta atención a lo que tu Ser demanda, a lo que tu corazón siente, a lo que tu espíritu percibe y permite que tu esencia se haga presente en tu vida, no existe mayor alivio y paz que comenzar a ser lo que uno es. Sigue las señales de la sincronías que se suceden a tu alrededor, observa atentamente la belleza de tu propia esencia y esparce semillas de belleza, amor y de autenticidad, vuela alto adquiriendo el enfoque perfecto en cada momento, con humildad, estando receptivo a cada instante poniendo rumbo a tu corazón, navegando hacia el hogar del Ser.

Haz brillar tu esencia, florece y sincronízate con el ritmo de tu vida, el ritmo natural, tu pulso te recuerda que tu corazón marca el ritmo, se uno con él, ama lo que eres, este es el principal elemento para poder transcender a un estado de humano sabio, libre de influencias negativas y sobre todo poder vivir desde la libertad de lo que uno Es.

Somos lo divino que se ha olvidado de sí mismo. Nuestra labor, la labor, es restablecer la conexión, yo soy otro tú.

12 de agosto de 2015

AGRADECIENDO

Me he dado cuenta de que la capacidad de ser agradecido es una señal de perfeccionamiento espiritual.

No me refiero a la capacidad de expresar gratitud sino a sentirla.

Mucha gente expresa gratitud exteriormente, pero la expresión real del agradecimiento no está en las palabras sino en el interior.

Este tipo de agradecimiento interior, que es un sentimiento de amor, equivale a sintonizarse con el Universo.

INTENTA SER AGRADECIDO

Sólo cuando seamos capaces de dar las gracias al Universo , comenzaremos a comprender que todos los dones, buenos o malos, proceden de Él y que no hay nada que temer.

En realidad nada es malo porque todo lo que nos resulta desagradable es siempre para aprender alguna lección importante o para purificarnos.

Demos gracias al Universo por todo y en todo momento.

Gracias por este nuevo mundo sembrado de abundancia.
Soy uno con Tu Espíritu.
Gracias por la paz y el amor que sembrastes en mi corazón.

6 de agosto de 2015

ACARICIA EL ALMA DE UNA MUJER Y TENDRÁS SU CUERPO

La Mujer necesita que le acaricien el Alma antes que el cuerpo, porque solo así podrá abrir su esencia divina y sagrada, para llevar al Hombre a estados elevados de conciencia, que permitirán abrir un espacio de comunión intima donde podrán Sanar juntos....

Hay una frase que hace alusión a esta gran verdad, la comparto:

"Seduce mi mente y podrás tener mi cuerpo, encuentra mi alma y seré tuya para siempre."

Hay  diferentes actitudes posibles hacia el amor: puedes comértelo, te lo puedes tomar, lo puedes respirar, pero también puedes vivir en él. 

Aquellos que se lo comen se quedan en el plano físico y nunca encuentran satisfacción ya que se conforman con placeres bajos. 

Los placeres de los que lo beben son menos crudos, pero siguen estando confinados a las delicias y satisfacciones del plano astral. 

Los filósofos, escritores y artistas que han logrado alcanzar el plano mental son aquellos que respiran al amor; el amor es su fuente constante de inspiración. 

Sólo los que viven en el amor, en la sutil y etérea dimensión del amor, realmente lo poseen. 

Para ellos es la luz de la mente y el calor del corazón, y así derraman esa luz y ese calor sobre todos los que los rodean. 

Aquellos que viven en este amor poseen la plenitud.”

Desde siempre el ser humano ha buscado su alma gemela, esa media naranja con quien volverse uno y compartir camino en este plano. 

El amor en pareja como meta de vida, como necesidad; trastornado y capitalizado al máximo por el emporio de Disney. 

La relación como definición social de plenitud y felicidad, sabemos que la unión permite la expansión, sabemos que amor es todo lo que necesitamos…

Pero esa unión que tanto anhelamos ¿con quien es? ¿existe el alma gemela?

¿Estamos tratando de encontrar, como siempre, fuera lo que sólo hay dentro y por lo tanto condenados a una búsqueda sin fin? 

¿Te has detenido a pensar qué versión del amor aspiras manifestar, en cómo quieres encarnar tus relaciones y cómo quieres que te definan? 

Vivimos un escenario en el que el “amor” se “compra”, donde se viven relaciones por comodidad, dependencia y/o necesidad; se teme a la soledad, al compromiso y a la honestidad. 

Somos creadores de un entorno en el que las perversiones violentas, los juegos de poder y el miedo se multiplican a velocidades alarmantes. 

Construimos, entre todos, una realidad en la que elrespeto y la tolerancia son la excepción a la norma, en la que la igualdad casi no existe. 

Queremos resultados inmediatos que no requieren de disciplina, responsabilidad y/o  voluntad. 

Lo fácil y rápido como premisa, lo superficial por excelencia. 

Pero también queremos, necesitamos y creemos en el Amor… aunque generalmente nos perdemos en él. 

Entonces cabe preguntar: ¿queremos beberlo, comerlo, respirarlo, o queremos Ser Amor?

Rara vez vamos más allá, le tenemos miedo a la profundidad -y eso que Sócrates nos indicó hace miles de años que “la vida sin examinar no vale la pena vivirse.” 

En la aceleración constante híper-conectada -¿o será hiper-desconectada?- que vivimos, casi nunca nos detenemos a absorber la información que tenemos a nuestro alcance y que nos forma. 

Parecemos aceptarlo todo sin realmente procesarlo y procesarnos en él. 

No nos tomarnos el tiempo de entender, de asimilar los elementos presentes y como nos reflejan, de definir nuestra interpretación de estos elementos para luego manifestar de acuerdo a nuestra voluntad. 

Pocos asumen la verdadera responsabilidad de Ser… ¡pero eso sí como nos quejamos cuando las cosas no son como queremos que sean! Nos gusta el capricho, berrinchudos por excelencia.

Los principios de correspondencia son sencillos: como es afuera es adentro, como es arriba es abajo, no podemos reconocer algo que no hemos previamente encontrado en nosotros, no podemos recibir algo que no hemos dado –what comes around goes around, no puede haber reflejo de algo que no hay en ti. 

No existen las victimas de las circunstancias, como dice Aldous Huxley “la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” y ahí entra la voluntad de aceptar la Responsabilidad de Ser. “Nada sucede por si solo. 

Creo que todos los sucesos son creados por la voluntad” (William Burroughs), podemos ser agentes pasivos y seguirnos quejando y sufriendo, o podemos empezar a entonar nuestra voluntad con la frecuencia más intima de nuestro corazón.

…Pero para eso hay que conocer al corazón, hay que conocerse a sí mismo. 

Sobre la fachada del templo de Apolo, en el Oráculo de Delfos de la Antigua Grecia, se encontraba inscrita la siguiente frase: “Conócete a ti mismo” –sabemos que uno es siempre el punto de partida,  es lo único que realmente podemos aspirar a “comprender”. 

Conocerse a si mismo significa sin embargo, más que reconocer vicios y virtudes, se trata de (re)conocer nuestros diferentes cuerpos (físico, etéreo, mental, causal, astral, átmico…) y sus necesidades básicas. Es entretejer todas tus manifestaciones -unir cuerpo y espíritu.

Todo lo creado nace de esta unión, cada átomo es fruto de la fusión del espíritu (energía) con la materia. 

Es quizá mas bien esa unión la que tanto anhelamos y buscamos sin cesar: ese momento donde se entrelazan nuestros yos inferiores con nuestros yos superiores, la integración total de nuestro lado femenino y nuestro lado masculino, de nuestros opuestos… 

Fusión que permite que resonemos de acuerdo a lo más intimo de nuestra esencia en su totalidad y manifestemos de acuerdo a ella.

 Y esa unión es la que representa el ouroboros, serpiente que forma un circulo al comer su propia cola, símbolo del infinito, de lo eterno. 

Omraam Mikhaël Aïvanhov nos explica: 

“aquél que logra volverse un circulo entra en un mundo sin limitaciones, donde el “arriba” y el “abajo” ya no están separados. 

Todas las virtudes, las riquezas y los poderes de tu yo superior trasmutan a tu yo inferior. 

Lo superior y lo inferior se funden en uno y el hombre se vuelve divinidad.”

…Bien decía Sartre que “el hombre es fundamentalmente el deseo de ser Dios.” 

La fusión consciente de todos nuestros “yo’s” como exquisito ejercicio de alquimia buscando reconocernos como divinidad. ¿Acaso no dijo Jesús “ustedes son dioses“? 

En esa unión reside la esencia y el objetivo último de la magia -la clave de la manifestación, la que lo materializa todo. 

Y para alcanzar ese estado de fusión exquisito, para lograr expandir -nos y nuestros conceptos, tenemos que voltear la mirada hacia dentro y reconocernos en toda nuestra profundidad, infinitos. 

Prestemos atención a las posibilidades dentro de nuestra dimensión interna -es la única que nos acompaña en todo momento, y son ellas las que determinan que podamos o no disfrutar esta experiencia terrenal en toda su gloria. 

Y luego prestemos atención a nuestro entorno, traducción de nuestra intimidad. 

Carl Jung trabajaba sobre la máxima que “todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos”  …sobra decir que tenemos mucha introspección que hacer.

Es a través de la observación que podemos, además de encontrarnos, descubrir  el amor… “Encuentra el amor que buscas encontrando primero ese amor en ti. 

Aprende a descansar en ese lugar en ti, ese, tu verdadero hogar.” (Sri Sri Ravi Shankar) Podemos ahí, en ese lugar, conscientemente decidir que actitud queremos tomar hacia el amor –recordemos que hay etapas para todo.

No se puede Ser algo sin antes beberlo, comerlo y respirarlo.

En la integración podemos (re)conocer al “verdadero” amor y transmutarnos en él sin volver a perdernos en él. Por “verdadero” entendemos ese amor que va más allá de todo lo imaginable y lo inconcebible. 

Ese amor que no forma raíces, que no necesita poseer, no sufre de celos ni de ausencias. 

Trasgrede géneros, especies, planos, distancias y tiempo. 

Es ese amor que vives, eres, y manifiestas en todo momento con todo y todos los que te rodean sin excepción alguna.

Extrañamente una vez que conoces ese amor, ya nada importa, ya nada buscas, todo lo eres. Vives Aquí y Ahora, sabiendo que lo único permanente es el cambio (Heráclito) y que “escogemos nuestras alegrías y nuestras penas mucho antes de experimentarlas.” 

(Kahlil Gibran) No existen errores, sólo lecciones -consciente o inconscientemente manifestadas, activamente o pasivamente enfrentadas. –solo hay que tener el valor de Ser y de entonar la voluntad con el corazón. 

No importa si estás en una relación, en muchas o ninguna -los formatos constantemente mudan- no importa lo que recibes, como te tratan o lo que te sucede –todo lo transmutas. 

Te asumes, plenamente responsable de tu Ser y de tu entorno, sin miedo a nada –porqué no hay nada-, desdoblándote y desdoblando tu amor constantemente y de manera indiferente al resultado o al receptor.

Una vez que realmente entendemos esto, que encarnamos ese amor y nos (re)conocemos magos –abrazando todos nuestros aspectos, fundiendo todos nuestros “yo’s”, reconociéndonos en todas nuestras gamas- empieza realmente la Magia.

Te sabes eso que buscas y entonces te dedicas a apapachar -del náhuatl Papatzoa: ablandar algo sobándolo o metafísicamente, acariciar con el alma- a todo aquél que te rodea. Tú eres amor y te multiplicas en infinidad de formatos.

“Sino crees que tu vida va a durar para siempre ¿por qué titubeas encambiar? No desperdicies en tonterías tus actos sobre la tierra.” (Don Juan Matus)

 antes que el cuerpo, porque solo así podrá abrir su esencia divina y sagrada, para llevar al Hombre a estados elevados de conciencia, que permitirán abrir un espacio de comunión intima donde podrán Sanar juntos....

Hay una frase que hace alusión a esta gran verdad, la comparto:

"Seduce mi mente y podrás tener mi cuerpo, encuentra mi alma y seré tuya para siempre."

Hay diferentes actitudes posibles hacia el amor: puedes comértelo, te lo puedes tomar, lo puedes respirar, pero también puedes vivir en él.

Aquellos que se lo comen se quedan en el plano físico y nunca encuentran satisfacción ya que se conforman con placeres bajos.

Los placeres de los que lo beben son menos crudos, pero siguen estando confinados a las delicias y satisfacciones del plano astral.

Los filósofos, escritores y artistas que han logrado alcanzar el plano mental son aquellos que respiran al amor; el amor es su fuente constante de q et yrrrsqrseedewinspiración.

Sólo los que viven en el amor, en la sutil y etérea dimensión del amor, realmente lo poseen. Para ellos es la luz de la mente y el calor del corazón, y así derraman esa luz y ese calor sobre todos los que los rodean. Aquellos que viven en este amor poseen la plenitud.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov.

Desde siempre el ser el humano ha buscado el alma gemela, esa media naranja con quien volverse uno y compartir camino en este plano.

El amor en pareja como meta de vida, como necesidad; trastornado y capitalizado al máximo por el emporio de Disney.

La relación como definición social de plenitud y felicidad, sabemos que la unión permite la expansión, sabemos que amor es todo lo que necesitamos.

Pero esa unión que tanto anhelamos ¿con quien es? ¿existe el alma gemela?

¿Estamos tratando de encontrar, como siempre, fuera lo que sólo hay dentro y por lo tanto condenados a una búsqueda sin fin?

¿Te has detenido a pensar qué versión del amor aspiras manifestar, en cómo quieres encarnar tus relaciones y cómo quieres que te definan?

Vivimos un escenario en el que el “amor” se “compra”, donde se viven relaciones por comodidad, dependencia y/o necesidad; se teme a la soledad, al compromiso y a la honestidad.

Somos creadores de un entorno en el que las perversiones violentas, los juegos de poder y el miedo se multiplican a velocidades alarmantes.

Construimos, entre todos, una realidad en la que el respeto y la tolerancia son la excepción a la norma, en la que la igualdad casi no existe.

Queremos resultados inmediatos que no requieren de disciplina, responsabilidad y/o  voluntad.

Lo fácil y rápido como premisa, lo superficial por excelencia.

Pero también queremos, necesitamos y creemos en el Amor… aunque generalmente nos perdemos en él.

Entonces cabe preguntar: ¿queremos beberlo, comerlo, respirarlo, o queremos Ser Amor?

Rara vez vamos más allá, le tenemos miedo a la profundidad -y eso que Sócrates nos indicó hace miles de años que “la vida sin examinar no vale la pena vivirse.”

En la aceleración constante híper-conectada -¿o será hiper-desconectada? - que vivimos, casi nunca nos detenemos a absorber la información que tenemos a nuestro alcance y que nos forma.

Parecemos aceptarlo todo sin realmente procesarlo y procesarnos en él.

No nos tomarnos el tiempo de entender, de asimilar los elementos presentes y como nos reflejan, de definir nuestra interpretación de estos elementos para luego manifestar de acuerdo a nuestra voluntad.

Pocos asumen la verdadera responsabilidad de Ser… ¡pero eso sí como nos quejamos cuando las cosas no son como queremos que sean!

Nos gusta el capricho, berrinches por excelencia.

Los principios de correspondencia son sencillos:

*Como es afuera es adentro, como es arriba es abajo, no podemos reconocer algo que no hemos previamente encontrado en nosotros, no podemos recibir algo que no hemos dado –what comes around goes around, no puede haber reflejo de algo que no hay en ti. 

*No existen las víctimas de las circunstancias, como dice Aldous Huxley “la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” y ahí entra la voluntad de aceptar la Responsabilidad de Ser.

*“Nada sucede por si solo. Creo que todos los sucesos son creados por la voluntad” (William Burroughs), podemos ser agentes pasivos y seguirnos quejando y sufriendo, o podemos empezar a entonar nuestra voluntad con la frecuencia más intima de nuestro corazón.

…Pero para eso hay que conocer al corazón, hay que conocerse a sí mismo. 

Sobre la fachada del templo de Apolo, en el Oráculo de Delfos de la Antigua Grecia, se encontraba inscrita la siguiente frase:

*“Conócete a ti mismo” –sabemos que uno es siempre el punto de partida,  es lo único que realmente podemos aspirar a “comprender”.

*Conocerse a si mismo significa sin embargo, más que reconocer vicios y virtudes, se trata de (re)conocer nuestros diferentes cuerpos (físico, etéreo, mental, causal, astral, átmico…) y sus necesidades básicas.

*Es entretejer todas tus manifestaciones -unir cuerpo y espíritu.

*Todo lo creado nace de esta unión, cada átomo es fruto de la fusión del espíritu (energía) con la materia. 

Es quizá mas bien esa unión la que tanto anhelamos y buscamos sin cesar: ese momento donde se entrelazan nuestros yos inferiores con nuestros yos superiores, la integración total de nuestro lado femenino y nuestro lado masculino, de nuestros opuestos…

*Fusión que permite que resonemos de acuerdo a lo más intimo de nuestra esencia en su totalidad y manifestemos de acuerdo a ella.

Y esa unión es la que representa el ouroboros, serpiente que forma un circulo al comer su propia cola, símbolo del infinito, de lo eterno. Omraam 

Mikhaël Aïvanhov nos explica: “aquél que logra volverse un circulo entra en un mundo sin limitaciones, donde el “arriba” y el “abajo” ya no están separados. 

Todas las virtudes, las riquezas y los poderes de tu yo superior trasmutan a tu yo inferior. 

Lo superior y lo inferior se funden en uno y el hombre se vuelve divinidad.”

…Bien decía Sartre que “el hombre es fundamentalmente el deseo de ser Dios.” 

La fusión consciente de todos nuestros “yo’s” como exquisito ejercicio de alquimia buscando reconocernos como divinidad. 

¿Acaso no dijo Jesús “ustedes son dioses“? 

En esa unión reside la esencia y el objetivo último de la magia -la clave de la manifestación, la que lo materializa todo. 

Y para alcanzar ese estado de fusión exquisito, para lograr expandirnos y nuestros conceptos, tenemos que voltear la mirada hacia dentro y reconocernos en toda nuestra profundidad, infinitos. 

Prestemos atención a las posibilidades dentro de nuestra dimensión interna -es la única que nos acompaña en todo momento, y son ellas las que determinan que podamos o no disfrutar esta experiencia terrenal en toda su gloria. 

Y luego prestemos atención a nuestro entorno, traducción de nuestra intimidad. 

Carl Jung trabajaba sobre la máxima que “todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos”  …sobra decir que tenemos mucha introspección que hacer.

Es a través de la observación que podemos, además de encontrarnos, descubrir  el amor… 

“Encuentra el amor que buscas encontrando primero ese amor en ti. 

Aprende a descansar en ese lugar en ti, ese, tu verdadero hogar.” (Sri Sri Ravi Shankar) Podemos ahí, en ese lugar, conscientemente decidir que actitud queremos tomar hacia el amor –recordemos que hay etapas para todo.

No se puede Ser algo sin antes beberlo, comerlo y respirarlo.

En la integración podemos (re)conocer al “verdadero” amor y transmutarnos en él sin volver a perdernos en él. 

Por “verdadero” entendemos ese amor que va más allá de todo lo imaginable y lo inconcebible. 

Ese amor que no forma raíces, que no necesita poseer, no sufre de celos ni de ausencias. 

Trasgrede géneros, especies, planos, distancias y tiempo. 

Es ese amor que vives, eres, y manífiestas en todo momento con todo y todos los que te rodean sin excepción alguna.

Extrañamente una vez que conoces ese amor, ya nada importa, ya nada buscas, todo lo eres. 

Vives Aquí y Ahora, sabiendo que lo único permanente es el cambio (Heráclito) y que “escogemos nuestras alegrías y nuestras penas mucho antes de experimentarlas.” (Kahlil Gibran) No existen errores, sólo lecciones -consciente o inconscientemente manifestadas, activamente o pasivamente enfrentadas. –solo hay que tener el valor de Ser y de entonar la voluntad con el corazón. 

No importa si estás en una relación, en muchas o ninguna -los formatos constantemente mudan- no importa lo que recibes, como te tratan o lo que te sucede –todo lo transmutas. 

Te asumes, plenamente responsable de tu Ser y de tu entorno, sin miedo a nada –porqué no hay nada más-desdoblándote y de desdoblado nuestro amor- constantemente y de manera indiferente al resultado o al receptor.

Una vez que realmente entendemos esto, que encarnamos ese amor y nos (re)conocemos magos –abrazando todos nuestros aspectos, fundiendo todos nuestros “yo’s”, reconociéndonos en todas nuestras gamas- empieza realmente la Magia.

Teresa es eso q buscas entonces te dedicas a apapachar -del náhuatl Papatzoa: ablandar algo sobándolo o metafísicamente, acariciar con el alma- a todo aquél que te rodea. Tú eres amor y te multiplicas en infinidad de formatos.

“Sino crees que tu vida va a durar para siempre ¿por qué titubeas en cambiar? 

No desperdicies en tonterías tus actos sobre la tierra.” (Don Juan Matus)

2 de agosto de 2015

HAY DOS LOBOS EN TI

En una noche estrellada, un abuelo cherokee estaba enseñando a sus nietos sobre cómo debían orientar su vida, sobre cómo cada uno de nosotros decide, poco a poco, qué tipo de persona quiere ser.

Y lo hacía con esa sabia pedagogía de los cuentos y las fábulas antiguas.

Les decía: “Todo hombre tiene siempre una dura pelea en su interior.

Una lucha que hay también dentro de mí.

Un combate terrible entre dos lobos.”

 “¿Y quiénes son esos dos lobos?”, preguntaban intrigados los nietos.

“Un lobo representa el miedo, y el otro el amor”, contestó el anciano.

Les explicaba que el primer lobo encarna la envidia, el rencor, la arrogancia, ese victimismo que nos hace sentir lástima de nosotros mismos y nos hace dejar de luchar.

Un lobo que tiene miedo porque es inseguro, y que pretende encubrir ese miedo con agresividad, mintiendo, atacando a traición.

El otro lobo, el que representa el amor, también tiene que luchar.

El amor no es pasivo y despreocupado, tiene que luchar constantemente para sobrevivir.

Tiene que esforzarse en cada momento para crear espacios de paz, de libertad, de afecto, de comprensión.

Tiene que sobreponerse a la mentira de los demás, a su ingratitud, a la tentación que sentimos de responder al mal siguiendo la misma senda.

“Y esos dos lobos también están peleando dentro de vosotros.

¿No lo notáis?”, concluyó el abuelo, mirándoles con atención.

Los nietos se quedaron pensativos.

Empezaron luego a hacer esas preguntas que los niños suelen plantear con sorprendente clarividencia.

Eran pequeñas cuestiones que confirmaban esa lucha interior que se produce ya desde la más tierna infancia en cualquier persona, y que conviene ayudar a reconocer y valorar cuanto antes.

Al final, surgió la pregunta clave, la que, lógicamente, más inquietaba a los pequeños:

“Abuelo, es verdad que están los dos dentro de nosotros, pero, al final… ¿qué lobo ganará?”.

El anciano se detuvo un momento, para que su silencio diera más solemnidad a algo que era importante para la educación moral de aquellos chicos:

“¿Queréis saber cuál de los dos lobos vencerá?

Es muy fácil. Aquel que tú decidas alimentar”.

Dentro de nosotros tenemos también esos dos lobos: el mal y el bien, el miedo y la confianza, la tendencia a volcar nuestros intereses en nosotros mismos o en los demás.

La pelea es diaria.

Cada momento, en nuestro interior, tomamos pequeñas decisiones.

Alimentamos a un lobo o al otro.

Unas veces nos damos cuenta de que lo hacemos, y otras, por la costumbre, casi no lo advertimos, pero lo hacemos igualmente. 

De nosotros depende que un lobo se haga más grande y más fuerte, y mantenga a raya al otro.

Y puede haber épocas en que uno de ellos, que parecía estar ganando, sufra sorprendentes derrotas.

Es quizá un aviso de la naturaleza, que nos previene contra el engaño de pensar que el bien puede mantener su predominio sin esfuerzo o, por el contrario, que el mal no puede vencerse.

La pelea es diaria y nunca está totalmente decidida.

Ahí está en buena parte el aliciente y la gracia de vivir.

Dirigiendo nuestros pensamientos, podemos alimentar el pesimismo o el optimismo.

Modulando nuestros deseos, podemos alimentar el egoísmo o la generosidad.

Podemos encerrarnos en el victimismo o bien transmitir un mensaje positivo.

Churchill decía que “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, mientras que un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Ante la adversidad, que se presenta a diario en nuestra vida, podemos abandonarnos a nuestros miedos o hacerles frente.

Si damos demasiado espacio al miedo al rechazo o al fracaso, si pensamos demasiado en el “qué dirán”, o nos repetimos demasiado esos mensajes que nos desaniman en vez de animar, entonces, nos predisponemos al fracaso, porque, como decía Henry Ford, “si crees que puedes, tienes razón; y si crees que no puedes, también tienes razón”.